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Espía recibía de $6000 a $9000 mensual, Alan basta de la política de cuerdas separadas.

Espionaje acrecienta tensión entre Chile y Perú      
viernes, 13 de noviembre de 2009
La revelación de la captura de un agente de inteligencia de la fuerza aérea peruana que servía a Chile acrecienta la tensión entre ambos países y genera reacciones de indignación en Lima.

  El caso del suboficial Víctor Ariza Mendoza, detenido por la contrainteligencia de la Fuerza Aérea, constituye "otro incidente que aumenta la tensión", según el conservador diario El Comercio.

Para el opositor diario La Primera, el incidente pone en duda la política gubernamental de apaciguamiento y de búsqueda de relaciones normales con Chile, así como los esfuerzos oficiales por comprometer a Santiago en un pacto sudamericano anti-armamentista.

La política oficial trata de mantener aislado un diferendo limítrofe marítimo que se ventila en la Corte Internacional de La Haya, sin que afecte las relaciones fluidas con Santiago en otros campos.

El caso del doble agente se hizo público en vísperas de una reunión entre el presidente Alan García y su colega chilena, Michelle Bachelet, prevista para este fin de semana en Singapur, en el marco de una Cumbre del Foro de Cooperación Económica Asia-Pacífico (APEC).

El parlamentario opositor Juvenal Ordóñez, presidente de la Comisión de Seguimiento del diferendo con Chile, afirmó tener información que Ariza está preso desde hace un mes y que el caso fue revelado recién ayer, cuando estaba judicializado.

Ordóñez señaló que el caso pone en evidencia la verdaderas intenciones belicistas de Chile, distintas a las de relaciones modernas y amistosas que proclama el gobierno de Santiago, a lo que se agrega su armamentismo.

El analista político y jurista Enrique Bernales aseguró que el caso amerita una enérgica protesta diplomática y el ex canciller Luis Gonzales Posada, parlamentario del gobernante Partido Aprista, opinó que Chile debe dar una explicación a Perú.

Las versiones periodísticas en torno al caso coinciden en que el doble agente espiaba para Chile desde su regreso, a comienzos de 2003, de ese país, donde permaneció un año como adjunto al agregado aéreo a la Embajada de Perú y donde al parecer fue captado por la inteligencia chilena.

La información pública agrega que Ariza fue objeto de seguimiento tras ser reportado por otro militar al que trató de involucrar en sus actividades ilícitas y durante varias semanas fue vigilado y abastecido de información falsa para verificar otros involucrados y sus contactos chilenos.

La prensa indica que el suboficial recibía entre seis mil y nueve mil dólares mensuales por la información que suministraba, la cual incluyó la nómina de alumnos de la escuela de inteligencia de la fuerza aérea.

Las versiones periodísticas coinciden en que el sub oficial se niega a dar nombres de sus posibles cómplices y será acusado de traición a la patria, delito por el que puede ser condenado hasta a 30 años de cárcel.

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